NOTAS SOBRE LA DIÁSPORA.POSADA DEL PEREGRINO. Número #2
Habían llegado a Venezuela huyendo de la violencia en Colombia; contra los Defensores de Derechos Humanos y líderes sociales.
Han asesinado a más de 6870 personas; masacradas con motosierras y luego lanzadas a las albercas con Cocodrilos!
Augusto y Dario eran reconocidos líderes en sus comunidades.Augusto había sido miembro de dirección de CEAC y miembro del comité ejecutivo de la Coordinadora Colombia;Europa;Usa; de Derechos humanos.
Seguian la pista de la finca” Las Guacharacas”; donde eran arrojadas las víctimas para ser devoradas por cocodrilos.Una manguala de vieja clase politica y narcotrafico gobernaba el pais.
Venían huyendo desde la Costa Caribe; pasando por Bogotá y luego Caracas en Venezuela.
Eran testigos de los asesinatos de Julian Restrepo Villareal; Miguel Espinoza; Alfredo Castro Haydar; el poeta Chacon;Macklin; Luis Meza y Alfredo Correa de Andreis…entre otros.
Habían tenido un atentado sicarial en Colombia; y recibieron refugio en Caracas.
Sobrevivieron con altibajos con un apoyo de Cáritas de la iglesia Católica; por tres meses; alojados en un hotel de una estrella llamado Piñango; sobre un tétrico callejón dominado por maleantes.
Estaban acogidos por la iglesia Católica en la “Posada del Peregrino”; en Artigas.Augusto colaboraba todos los sábados vendiendo artículos de segunda; en un pulguero de garaje; dirigido por Sor Inés de la Cruz.Una monjita bondadosa.
Las hermanitas eran Españolas y herederas de la IV república.Explotación y corrupción; en algunas de ellas.
Conocieron a Camilo; un interno con problemas psicológicos; después de que sus padres murieran en un accidente automovilístico en España.
Era alto; blanco y pipon como el personaje de Charles Dickens en su novela “Grandes Esperanzas” Philip Pirrip.
Deambulaba por la Posada con el libro “Los hermanos Karamazov” de Fiodor Dostoievski debajo del brazo.
Camilo era capaz de memorizar y explicar la Enciclopedia Británica; durante horas; sin parpadear y sonriente.Tambien hablaba del” Mio Cid “.Su memoria era prodigiosa.
Estudiaba largas horas todas las tardes en la Biblioteca y recomendaba libros a los internos que estaban allí por alcoholismo o drogadicción.
Normalmente el atendía la entrada principal y la Biblioteca de la Posada del Peregrino.
Lo mantenían con pastillas para tenerlo controlado.
Un martes temprano se enloqueció y destruyó todos los carros guardados en el taller.Las monjas huyeron despavoridas y pidiendo auxilio.
Entre todos los internos lo controlaron y lo llevaron a un sitio psiquiátrico.
Una semana después regresó con un dictamen médico que decía que ya estaba completamente cuerdo.!!Los internos escaparon de la posada.
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