Que tristeza la del dique seco, convertido en desierto, en eco de pasados y presente de silencios.
Donde hoy el viento brama de sequedad, aun algún resquicio húmedo recuerda la gloria de la tempestad.
De aromas húmedos, de lluvias imperecederas, de bullicio y vida, que hoy son solo quimeras.
Dique seco de vidas muertas, aun en tu desierto hay historias que aún nos cuentas.
De pasados de gloria, de amores a tu orilla, de futuros del tiempo del que hoy eres reliquia.
Adiós dique seco de vida, se queda contigo mi historia, se quedan conmigo tus días.
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