Erase una vez un caníbal que se creía el gran gourmet y catador de carnes humanas. Por otra parte, era dicto al sexo y, cuando capturaban mujeres de excursiones, sólo seleccionaba las más lindas y apetitosas en todo sentido. A las viejas, feas y flacas las desechaba porque no tenían nada que comerles por ningún parte, decía.
Comentarios · 0
Lee la conversación alrededor de este texto y participa con respeto.
Los comentarios son públicos. Para participar debes iniciar sesión en el Rincón.
Acceder para comentar