No pintaba paisajes ni gentes ni atardeceres ni bodegones; lo que pintaba era las luces de los sentimientos de cada persona. Relumbrones felices; rielares románticos; cromatismos de los despelotes juveniles; cuadros monocromáticos de pasiones monótonas...
Un día pintó luz negra... había quedado ciego.
Comentarios · 0
Lee la conversación alrededor de este texto y participa con respeto.
Los comentarios son públicos. Para participar debes iniciar sesión en el Rincón.
Acceder para comentar