Desde la puerta del avión vio el cielo y el mar azul abrazados.
Respiró hondo y se lanzó al vacio.
Sólo - escuchó que le gritaron:
¡Juaco, dejaste el paracaídas!
Desde la puerta del avión vio el cielo y el mar azul abrazados.
Respiró hondo y se lanzó al vacio.
Sólo - escuchó que le gritaron:
¡Juaco, dejaste el paracaídas!
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