El niño con pinta de árabe o marroquí, -aun no aprecio la diferencia- me introduce subrepticiamente la pequeña mano en el bolsillo y lo atrapo. Me mira con su sonrisa de ladrón de almas.... y lo dejo ir.
¿Será la sorpresa del momento?
El niño con pinta de árabe o marroquí, -aun no aprecio la diferencia- me introduce subrepticiamente la pequeña mano en el bolsillo y lo atrapo. Me mira con su sonrisa de ladrón de almas.... y lo dejo ir.
¿Será la sorpresa del momento?
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