Llega la noche, y ella me toma de la mano y me acaricia con su aterciopelada y blanca mirada, arropa mi cuerpo con su blanco vestido de satén.  Nuestra atracción platónica tiene un toque Shakespeariano, la tragedia de amarte con los ojos, separados y divididos en la distancia y en el amanecer,  te alejas y te ocultas entre las nubes, lo inverosímil me agobia y me arrastra al sufrimiento, pero como los amantes, entre las sombras que son mis confidentes, nos ocultamos y nos amamos, en el eterno frenesí, de mi desvelado deseo de tenerte cada día, y sentirte como el aire que me da vida, y el viento que me acaricia, de tocarte como el agua y te escurras de mis manos. una noche más llegara, centurias pasaran, mil años más pasaran, mi conciencia renacerá y te volverá amar, una vez más, una vez más. 

t'aimer pour toujours.

 

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