Pude conectarme, te vi en tu mejor forma, estabas hermosa. Quise abrazarte pero no llegaba, quizás mis brazos no eran lo suficientemente sensibles, quise extender mis labios para poder besarte como lo hacía por las mañanas pero también fracase, entonces grité: ¿¡Hey mamá cuando piensas regresar!?, y una voz suave susurro ¿Para que volver al lugar donde sufrí tanto? Si al fin y al cabo otra vez volvería a donde hoy me encuentro, de hecho bastante bien estoy. En este lugar la paz reina y la esperanza gobierna, un día tomarás vuelo hijo, te sacaré pasaje de ida sin regreso alguno y finalmente podremos abrazarnos y besarnos infinitamente.