Dios las ha bendecido con esplendor y candidez.
Tan naturales las muestras al mundo con sencillez y bonhomia.
Bellas son tan naturales y acendradas, como la iridiscencia del arcoíris en la lluvia y el sol.
Desearía para ustedes lo inmarcesible de la vida y lo etéreo del universo y lo inefable en su delicadez.
Comentarios · 0
Lee la conversación alrededor de este texto y participa con respeto.
Los comentarios son públicos. Para participar debes iniciar sesión en el Rincón.
Acceder para comentar