La vida ¿qué es la vida? me interrogo
y acuden a mi mente tantas voces
que hasta mi subconsciente reconoce
la absurda pretensión de demagogo
que cada quien traduce en desahogo
de toda la ignorancia que uno goce.
No puedo sino ser lo que no he sido
para encontrar sentido a la premura
con que los malos tiempos se perduran
y el tiempo más feliz ancla en olvido
como si todo aquello que sufrido
la gloria subordine a la tortura.
La vida ¿qué es la vida? me pregunto
queriendo prescindir de la agonía,
morir poquito a poco cada día
conviene ser el eje de este asunto
que enfrenta en desusado contrapunto
a mucho sinsabor, poca alegría.
No soy no más ni menos que mis dudas,
la cruel fascinación a esos conflictos
que a vana incertidumbre me hace adicto
ansiando que el valor nunca me eluda
si siega la crucial verdad desnuda
el miedo menos parco y más estricto.
La vida ¿qué es la vida? me cuestiono
si hipócritas y tristes claroscuros
callando cada "no" construyen muros
que ocultan cada "si" y ahogando enconos
derrocan dignidades de su trono
y abdican sin pudor ante el conjuro.
No debe ser quien llore por la guerra
quien pudo hacer la paz y sólo hiere,
quien no sabe luchar por lo que quiere
en fango de desidia su fe entierra
y gime ante esa puerta que se cierra
sus lánguidos y absurdos padeceres.
La vida ¿ qué es la vida? ¡estoy perdido!
si ajeno siempre es lo bien logrado
y propio todo aquello equivocado;
el yerro que de aquél sólo es descuido
si es nuestro es desamor enceguecido
por el desinterés más descarnado.
No alcanzo a ser lo que quieren que sea
cargando con las culpas que me brinde
el sórdido rencor que no prescinde
del pobre corazón que nunca vea
que puede lastimarse quien pelea
pero más se lastima quien se rinde.
La vida ¿qué es la vida? No lo entiendo.
Si busca ser feliz ¿porqué sus pasos
dirige sin piedad hacia el ocaso?
en lugar de avanzar retrocediendo
y confinando el alma, aunque muriendo,
a vivir el exilio del fracaso.
No quiero ya ser mar sin ser espuma,
vaivén estéril de agua que su humilla
al ver que la esperanza se hace astillas,
pecando de ilusión como la bruma,
y, aún si a merced del sol luego se esfuma,
he de dejar mi huella en esa orilla.
La vida ¿qué es la vida? y un instante
comprendo que más sabio es ignorarlo.
como un rompecabezas ha de armarlo
el transcurrir de un tiempo sin semblante
como furtivo el beso de un amante
y como eterno el sueño de alcanzarlo.
De ser uno capaz de alzar la vista
habrá desbaratado de espejismos,
librando de su entorno de egoísmos,
la incógnita que aflora en sus aristas
hasta reconocer que, en tanto exista,
no deje de luchar por ser yo mismo.