Mi alma llora
lágrimas de sangre,
sobre tu piel deshuesada,
desgarrando el verde tapiz azotado,
por zarpazos de odios
nacidos de la tierra.

Lentamente
te fuiste primavera,
dejando paso
a un invierno receloso y frío,
lleno de temor
y de miedos escondidos,
que sueñan una paz
que nunca llega.

Esta bella tierra
disgregada,
por regueros de vida
derramada,
grita en el silencio
de sus valles,
la rabia contenida
de su estirpe.
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