Del silencio cayeron hojas de otoño
como mustias lágrimas eternas

dejando a cada segundo un trozo
del corazón mordido de penas.
Y son las sombras del invierno frío
las que me abrazan traviesas
sonrisas macabras y hastío
tras sus máscaras de tibieza.
¿Acaso te detuvo mi llamado?
¿acaso el quejido de mis suspiros?
o solo dejaste dejando
que la vida se esfume en bramidos.
Mala armonía de piensos
que no sintonizan quereres
no hay cabida en mis cielos
a tus secretos placeres
Y no hay cabida a caricias
y no hay cabida a besos
muertas ilusiones y delicias
en camposanto de sueños.
Comparte este textoAyuda a que encuentre nuevos lectores.
COMUNIDAD

Comentarios · 0

Lee la conversación alrededor de este texto y participa con respeto.

Todavía no hay comentarios. Puedes iniciar la conversación.