Del silencio cayeron hojas de otoño
como mustias lágrimas eternas
dejando a cada segundo un trozo
del corazón mordido de penas.
como mustias lágrimas eternas
dejando a cada segundo un trozo
del corazón mordido de penas.
Y son las sombras del invierno frío
las que me abrazan traviesas
sonrisas macabras y hastío
tras sus máscaras de tibieza.
¿Acaso te detuvo mi llamado?
¿acaso el quejido de mis suspiros?
o solo dejaste dejando
que la vida se esfume en bramidos.
Mala armonía de piensos
que no sintonizan quereres
no hay cabida en mis cielos
a tus secretos placeres
Y no hay cabida a caricias
y no hay cabida a besos
muertas ilusiones y delicias
en camposanto de sueños.
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