La interrogué con mi mirada
y se declaró culpable,
sin mover sus labios carnosos
repletos de vida
bajando en mentón
y lagrimeando sus grandes faroles verdes
que apuñalaban mi HONOR.
La interrogué con mi mirada
y se declaró culpable,
sin mover sus labios carnosos
repletos de vida
bajando en mentón
y lagrimeando sus grandes faroles verdes
que apuñalaban mi HONOR.
Comentarios · 0
Lee la conversación alrededor de este texto y participa con respeto.
Los comentarios son públicos. Para participar debes iniciar sesión en el Rincón.
Acceder para comentar