Muchos autores dedican meses o incluso años a escribir una obra y, después de enviarla a una editorial, reciben una respuesta negativa o descubren que el manuscrito no encaja en su catálogo.
Eso no significa necesariamente que la obra sea mala. Con frecuencia, el problema está en haberla enviado a una editorial cuya línea, público o estrategia de publicación no coincide con el proyecto.
¿Qué es la línea editorial?
Cada editorial define qué tipo de libros desea publicar. Algunas se especializan en determinados géneros, otras trabajan con públicos específicos, colecciones concretas o temas particulares.
Antes de enviar un manuscrito conviene identificar con claridad qué hemos escrito: novela, libro de cuentos, ensayo, poesía u otro género; cuál es su temática; a qué público puede interesarle y con qué títulos del catálogo de la editorial podría guardar afinidad.
Investigar el catálogo, las colecciones y las condiciones de recepción de manuscritos puede ahorrar tiempo tanto al autor como al editor.
Mi obra encaja en su catálogo, pero fue rechazada
Compartir género o temática con una editorial no garantiza la publicación. Una obra puede ser rechazada por muchas razones: el estado del manuscrito, la disponibilidad de espacio en el catálogo, la existencia de otros títulos semejantes, las expectativas comerciales, el presupuesto editorial o simplemente porque no encaja con los planes de publicación del momento.
También es importante presentar el manuscrito siguiendo exactamente las instrucciones de cada editorial. Algunas solicitan la obra completa; otras una muestra, una sinopsis, una carta de presentación o información adicional sobre el autor.
La presentación también importa
Una buena sinopsis debe transmitir con claridad qué hace particular a la obra. No se trata de exagerarla ni de resumir cada acontecimiento, sino de presentar el conflicto, la propuesta y aquello que puede despertar el interés por la historia.
La presentación formal también cuenta. Un manuscrito cuidado, legible y enviado de acuerdo con las condiciones indicadas demuestra atención y profesionalismo.
Un rechazo no es necesariamente un juicio definitivo
La edición también es un proceso de selección. En una decisión intervienen criterios literarios, editoriales, comerciales y de oportunidad. Por eso, una negativa no convierte automáticamente una obra en mala ni garantiza que otra editorial vaya a valorarla de la misma manera.
Revisar el manuscrito, estudiar posibles destinatarios y escoger conscientemente a qué editoriales enviarlo forma parte del trabajo del escritor.