«Dios es universal, no puede ser apenas la deidad de unos creyentes. Dios es uno y el mismo para todos».

«¿Violentar, sojuzgar o matar en nombre de la fe, qué tiene de divino?».

«Las guerras santas son malignas, de virtud no tienen nada. Son obra de ciegos fundamentalistas que en su estupidez no se dan cuenta de que ofenden al dios por el que luchan».

«La felicidad no es un regalo, es una obligación con todo ser humano. ¿Hacen felices los padres a los hijos? ¿Hacen felices los colegios a los niños? ¿Hacen felices las empresas sus trabajadores?».

«Los niños a estudiar y los adultos a trabajar: ¡Qué vida tan miserable la del ser humano!».

«Todo lo vanguardista muere como retardatario».

«La aplanadora del sexo y el instinto no se ataja con principios y valores, pero intentarlo es lo sensato».

«Quien incurre en lo que juzga, termina enjuiciando con más benevolencia».

«Para el hombre, frente a la mujer sólo existen deberes; para la mujer, frente al hombre sólo existen derechos ».

«Lo que muchas mujeres ansían no es un hombre, sino una mascota bien domesticada».

«Los esposos no son más que extraños que se creen con derechos el uno sobre el otro».

«Nunca como en el colegio se pierde tanto tiempo y tanto esfuerzo en adquirir conocimientos que nunca se recuerdan».

«Si la socialización es lo poco rescatable de la vida escolar, los colegios deberían transformarse en clubes para niños».

«Sólo la crítica supera en subjetividad al arte y al artista».

«Los críticos creen conocer a artistas y escritores mejor que lo que ellos mismos se conocen. Saben más de las obras que quienes  las crearon». 

«Ser fiel demanda ser perfecto. Que la pareja sea perfecta, aunque ayuda, no garantiza nada».

«Quien ama, encuentra gratos motivos para vivir y profundas satisfacciones para morir tranquilo».

«Las únicas normas imperiosas son las que previenen el daño que un ser humano puede causar a otro. Las que sólo pretenden subyugarlo con frecuencia deben transgredirse».

«En materia sexual lo único reprobable es lo abusivo. En lo consentido, la intromisión es la indebida».

«Para la sociedad es más importante el castigo de la falta que el arrepentimiento del culpable; más la condena que lastime, que la rehabilitación del infractor».

«Nuestra naturaleza humana y vulnerable yerra fácil; se agita entre el bien y el mal, entre el pecado y el perdón; y absuelve para ser absuelta».

«Los políticos no suelen representar al pueblo: representan sus propios intereses».

«El enamoramiento es una psicosis deliciosa que cura el matrimonio».

«Hay que ser demasiado tonto para creer en el amor eterno».

«La fidelidad no es una obligación tan obvia. Se anhela como un dictado inconsciente del egoísmo de cada ser humano, dispuesto a apropiarse de las personas como hace con las cosas».

«Entendí la rebeldía juvenil, porque vi en ella una respuesta honesta a un mundo discutible, en el que la verdad a nadie pertenece».

«La rebeldía del joven termina en la resignación del adulto; y el conformismo del adulto en la intolerancia del anciano, al final doblegado por el tiempo».

«La sociedad siempre ha manipulado la verdad, la ética y las normas al amaño de sus propia conveniencia».

«No debemos sentirnos culpables de no poder cambiar lo inevitable, sino satisfechos de haber realizado lo debido».

«No hay nada más rebatible y siniestro que las afirmaciones de una mujer que ha sido traicionada».

«El enamoramiento es el más imperfecto de todos los amores».

«Hay dos etapas sucesivas e indefectibles en la relación de la pareja: la del amor y la del resentimiento».

«Los instintos buscan la preservación del individuo y de la especie. Simplemente existen. Ponerlos al escrutinio del bien y el mal es realizarle un juicio al creador del universo».

«La moral debe ser respetuosa del instinto. Su campo es lo sujeto a la voluntad y el albedrío».

«La mujer es para el hombre lo que el juguete es para el niño».