Allí están todos, mis primas las flores, mis amigos los juncos, río y mar un poco mas alejados, las montañas han venido ataviadas de nieve, el rocío mañanero hace de monaguillo ante el nebuloso altar puesto para la ocasión y las nubes vaporosas estrenan sus galas en el salón. La ceremonia comienza y en el centro del altar una luz resplandeciente nos baña a todos, unos ojos dulces nos miran y una voz serena nos habla, no comprendo del todo lo que dice, pero siento sus palabras, pues mas que sonido me regala infinitas sensaciones.

No se cuanto a pasado, un segundo o un milenio, la luz se apaga en el altar, pero todos resplandecemos aun con su reflejo, mi novia luna vuelve a mirarme y yo la miro, y ya no me siento intranquilo, pues el amor solo trae paz... .

FIN