-Ya no hay vuelta atrás y no te culpes, no tienes delito alguno, ella debería  haber aceptado tu decisión y esperar. 

-¿Me tendrá informado? No puedo volver a su casa.

-No te preocupes, estaremos en contacto.   Lo abrazó con toda la ternura que pudo y desapareció por el asfalto.