A la mañana siguiente, Raymundo salió a la puerta de su casa para recoger el periódico, cuando sin querer vio el titular de una noticia que llamó de inmediato su atención: “Accidente en la interestatal 43 mata equipo de escuela local”. Al parecer un camión del aserradero en las afueras del pueblo impactó una de las camionetas cuando el chofer de la pesada unidad móvil se durmió al volante, la colisión lo despertó de súbito, trató de recuperar el control del camión y se volcó aplastando a las otras dos camionetas con su carga, dos remolques repletos de troncos. La mayoría del equipo murió instantáneamente, otros fallecieron al llegar a la sala de urgencias, el entrenador y una porrista seguían hospitalizados muy graves.

La noticia parecía una inverosímil coincidencia, Raymundo siempre creyó que pedirle deseos a una estrella fugaz, que en realidad es un cometa o algún fragmento de meteoro que ardió al entrar en contacto con la atmosfera, solo era superchería, pero por alguna razón las estrellas parecían estar de su lado en aquella ocasión. Superstición o no, la noticia del equipo mantendría distraídos a todos  en la escuela de su persona, especialmente a los abusadores y al menos por un buen tiempo, nadie iría de nuevo al paraje, dejándole disfrutar la vista nocturna del cielo.

Desde aquel día,  jamás alguien osó molestar de nuevo a Raymundo, por aquello de no correr la misma suerte del equipo de futbol.