Mascarón de su proa
saca un rostro leonino
que a su frente gobierna
sin timón ni velamen

Con urgencias de mares
no se inhibe ni oculta
por avergüenza su estampa
excedida de peso

Militante del caos
Por astuta se sabe
pasajera en bajante
condenada a extinguirse

Lo que crece, decrece
pues con ella sucede
que por rápida acaba
en los brazos del delta,
donde mueren los ríos
a las puertas del mar.

Paraná colosal
que acredita su mando
con la sola advertencia
de arrasar las orillas

Hacedor de la vida
que al isleño lo sabe
su obediente lacayo
sometido al anzuelo

Porque al fin, como río
es un pródigo padre
que devuelve con creces
los tesoros que quita.

No claudica ni cede
en su afán milenario
de llegar y pasar

La creciente se va
Pero nadie se engañe
Alcanzado el reposo
planeará su retorno
con secreta malicia

Solo habrá que esperar
Sudestadas  y lluvias
y vendrá desbocada
a enturbiar los caudales

A espantar y a llevarse
cuanta cosa se oponga
en su lomo giboso
Con su odiosa manía
de salirse de madre.

René Bacco