Tirado, sin un rasguño, sin un dolor me recuesto sobre la puerta cerrada que no hace mas que sonar. Estoy consternado, agotado, en mi sueño. No me acuerdo de nada, esta vez el sueño es distinto, todo se derrite, árboles, nubes, soles que chispean gotas ardientes. DioS, corro a la casa pero ya los caminos no me llevan ahí, ni siquiera allí... Despierto mas tranquilo (no se por qué) sin ninguna razón. Medito profundamente, empiezo a entender, la luz despertando los colores en la cara de el sujeto reflejan mi realidad. Las lágrimas se me escapan y ya no tengo fuerzas para impedir el paso de los recuerdos, hice mal. Nunca me dolieron sus golpes, nunca logre hacerle daño, nunca lo toque. ¡He creado mi propio dios! Los golpes en la puerta me desesperan, quien es? Me alejo de la puerta sin alientos, estiro mi brazo, la mano cae sobre la cerradura de la puerta, no quiero saber quien es pero necesito hacerlo. Permanezco 5 minutos inmóvil y frenéticamente tembloroso. Decido dejarlo todo, aprieto el objeto de madera en la puerta con fuerza y me lleno de terror, la adrenalina ya no puede ayudarme, soy como un drogadicto, ya sin la misma. Roto la chapa hasta que el cilindro en su interior sale emitiendo un sonido corto y brillante. La puerta no se abre, volteo y veo nuevamente el cadáver del sujeto, ahora no hay una luz alumbrándole, yo la detengo. Me ataca la nostalgia, no entiendo por qué. Un chirrido suena tras mí, volteo y está ella, otra vez roja, con todas sus segregaciones, histérica por mi culpa. Está viva, un pequeño alivio me envuelve. Detrás de ella está mi incitador, el dueño de mis esculturas, el hermano que nunca existió. Ya lo entiendo todo, ahora recuerdo, he creado mi sueño, mis reglas (La vida no es la muerte, es el sueño), mi vida, mi sueño. Cosas erróneas, sin sentido.


No entiendo, mi hermano siempre me engaño pero... siempre me quiso ayudar. Por qué lo hizo? Empezó siendo mi títere y termine siendo el suyo. Me siento perdido pero he encontrado mi vida, ya el sueño acabó. Me acuesto sobre el cadáver ya comido por los gusanos, le abrazo y le beso. Volteo mi cabeza como quien ve un partido de tennis analizando mis dos nuevas puertas, una llena de odio y rencor, una viva que no entiende la razón de mi existir. Otra muerta, sin saber nada, nunca supo nada, padre?.... madre?... Hermana!... Ya entiendo:


Mi vida ahora es la muerte... no el sueño.

Comparte este textoAyuda a que encuentre nuevos lectores.
COMUNIDAD

Comentarios · 0

Lee la conversación alrededor de este texto y participa con respeto.

Todavía no hay comentarios. Puedes iniciar la conversación.