10:50 am


Pudo sentirlo en su vientre, pateaba con fuerza, sonrió al palpar su redondo vientre. Estaba en su ultimo mes de embarazo, un embarazo que había sido muy difícil.

Lo palpaba con amor, con movimientos suaves, como si al hacerlo no tocara su vientre sino a el. En momentos como ese cuando se sentía tan feliz, tan llena de amor hacia el, trataba evitar pensar que al principio no lo deseaba, pero no era así sentía un remordimiento cada vez que lo tocaba, en cada uno de sus movimientos; y sentía no merecer aquella bendición de poder crear vida, un ser maravilloso, al que amaba aun sin haber nacido.


Había pasado largas noches pensando, tratando de decidir en tenerlo, no tenerlo, darlo en adopción; pero todas eran opciones difíciles, sabia que de tenerlo todo seria muy difícil, seria ella y el, no había nadie quien les pudiera ayudar, hacia mucho tiempo que había dejado de pedir ayuda a sus padres, el padre había muerto en la guerra y ni siquiera habían estado casados.

Además de eso eran tiempos difíciles en el país, la guerra hacia las cosas peores, todos se empobrecían a cada momento nadie quería saber nada de nadie. Y menos de una mujer soltera de escasos 20 años y embarazada. Todos la veían con extrañeza, y sabia que hablaban detrás de ella.

La inestabilidad del pais aumentaba, nadie sabia lo que podria pasar, y mucho menos a ella que le gustaba saber siempre que hacer.


Pero la verdad,  cosa que ella sabia,  es que aquellas no eran las verdaderas razones para no tener a su hijo, tenia miedo a las responsabilidades, cuidarlo, educarlo, mantenerlo, y sobre todo a amarlo.

No recordaba cuando habia sido el tiempo, pero tan solo habia dejado que creciera, y fue porque la decisión habia hecha, no habia querido tomarla. Tendría muchos meses para tomarla.


Ahora, todo aquello habia pasado, ahora estaba segura de que no importara lo que pasara estaria con el y siempre lo amaria, pasara lo que pasara.

Habia dias en que no hacia nada tan solo pensar en su bebe y en ella,  lo que podria suceder con ellos, pues pronto serian una familia. No habia nada de que preocuparse ahora vivia con sus papas. Solia pensar en el futuro de su bebe, lo que podria llegar a ser, y como toda madre deseaba lo mejor para el; pensaba lo que  podria ser tal vez seria un gran politico, por que no? Su pais necesitaria mucha ayuda para recuperarse de su inminente derrota en la guerra.


A pesar de que estaba en su ultimo mes no estaba preocupada, le habian dicho que era muy probable que naciera hasta finales de mes.

Hacia un bonito dia asi que se puso a lavar ropa, le gustaba sentir el agua fresca correr entre sus dedos, fue entonces cuando lo sintio, intento creer que no habia sido nada pero volvio y ahora habia sido un dolor mas intenso. Estaba a punto de dar a luz.



No habia nadie en su casa lo que la hizo sentir mas angustiada pues no sabia que hacer. Salio de su casa para pedir ayuda o tomar un taxi hasta el hospital.

El dolor seguia, pero ella se mantenia caminando tenia que llegar al hospital.

Hacia un esfuerzo para seguir caminando, el dolor aumentaba pero ahora podia sentirlo en todo su cuerpo. Despues de dos cuadras encontro un taxi al otro lado de la calle le hizo una seña y siguio caminando, el chofer al verla le empezo a hacer gestos para que se permaneciera donde estaba, pero no habia tiempo que perder asi que siguio caminando.

Cuando vio el autobus acercarse supo lo que el le habia querido advertir. Trato de apartarse pero no pudo moverse muy rapido y a pesar de que el autobus pudo frenar un poco, el impacto fue violento y ella cayo rebotando en el pavimento.


Cuando desperto supo que el dolor que sentia era el dolor de la muerte. Cada vez que se abandonaba al dolor y cerraba sus ojos el dolor disminuia pero cada vez que trataba de moverse, de respirar, cada vez que trataba de vivir, el dolor aumentaba arrastrandola a la muerte a cada momento, tratando de destruir su voluntad por vivir y ella estaba perdiendo.


Intento tocar su vientre para poder sentirlo a el otra vez, tal vez por ultima vez. Queria sentir aquello por lo que habia sufrido y que habia llegado a amar. Trato una vez mas de tocarlo, pero el dolor seguia ahí acabando con su voluntad.

Tenia que sentirlo por ultima vez, movio una vez su mano luchando contra la muerte para que le permitiera hacerlo. Al fin lo logro venciendo a la muerte pero tan sol habia sido una pequeña batalla ganada.

Sintio con asombro que su vestido no estaba humedo, la fuente no se habia roto y su hijo aun podia estar vivo, como ella habia pensado.

Habia un gran numero de personas alrededor de ella, pero no hacian nada, todo lo que podian hacer era esperar la ambulancia.



Cada vez que sus ojos se cerraban sentia que el dolor desapareci, pero sabia que en aquella obscuridad estaba la muerte. No podia morir, no sin antes dejar que su hijo naciera, tal vez podia estar muerto, pero si tenia una oportunidad de vivir no seria ella quien se la negara. Ella que daria todo por el.

Cerro sus ojos por un momento y al abrirlos se encontraba en la ambulancia con varios enfermeros a su alrededor observandola.

Ya no sentia nada, no podia siquiera sentir su respiracion, ni tampoco hablar, pero mantenia sus ojos abiertos.

Un hombre vestido de blanco se le acerco y le dijo:

-Tienes que ayudarnos o el morira-

Con estas palabras le dio las fuerzas, la voluntad para hacerlo su hijo aun podia vivir y si ella dependia que el viviera, el viviria.

Uso todas sus fuerzas luchando por la vida de su hijo era todo lo que importaba. Que le viviera.

Cuando el nacio, ella lo pudo ver, vio aquel pequeño ser por el que daria su vida.


Desde que el doctor lo tuvo en sus brazos supo que el no respiraba. Lo sostuvo con desesperacion y comenzo a darle respiracion artificial, aunque lo hacia sin esperanza alguna, lo intento y lo siguio intentando por  casi cinco minutos teniendo a todos en un gran suspenso. Y al final lo sintio, algo se movio, un movimiento tan comun en cualquier ser humano, pero para el habia sido lo mas bello que habia visto.

-Respira-grito liberando toda la angustia que habia sentido.

Pero ella no lo pudo escuchar, hacia tiempo que se habia ido y tampoco sintio la explosion instantes despues, no sintio que su cuerpo se consumia como un pedazo de papel en el fuego, sus pulmones estallando por el calor, los miles de atomos recorriendo su cuerpo. No sintio lo que miles de personas y su hijo  sintieron.

Y su hijo y miles de personas solo pasaron a formar parte de una simple cifra que marcaba el numero de muertes provocada por la bomba atomica de Nagasaki a las 11:02 am hora local del noveno dia del mes de agosto del año 1945.