Ya ha pasado todo, ha sido un parto doloroso, todos los días ha ido Paula a ver las obras y cada día se ha mortificado y ha ido muriendo a medida que mataban a sus compañeros más fieles, de esa larga extensión que eran antaño apenas queda unos cincuenta metros y en esa pequeña longitud ha iniciado su vida, imaginando los cambios que aparecerán en un futuro que aún no se ven; como las dunas cambiaran su altitud, como la largura constante que había mantenido el mar variará desde entonces e incluso como aquella arena tan ligera aumentará su grosor al tener que mezclarse con otras de lugares diferentes, porque todo pertenece a uno, el pinar, las dunas y la playa están unidos y lo que le hacen a uno deriva en los otros.
Todo esto lo sabe Paula y para no descomponerse como lo ha hecho el pinar tiene que adaptarse a la nueva situación, como lo hace él, como en tantos lugares que ocurre lo mismo y hasta a mayor escala, sólo tiene que pensar en el Amazonas, somos seres destructivos con nosotros mismos, esta autodestrucción nos extinguirá, pero no a la Tierra que estaba antes que nosotros y se regenera, ella sobrevivirá.
FIN