Esta es una propuesta de acercamiento a la concepción del ser humano desde el punto de vista de la Fe y la aceptación de que existe un [[Ser Superior]] que, no importa las creencias religiosas, está con nosotros y en nosotros y toda nuestra vida está en sus manos. Llámese [[Dios]], [[Yahvé]], [[Alá]], [[Jehová]], [[Zeus]], [[Júpiter]] o como quiera llamársele, los seres que conforman la humanidad, desde siempre, han supeditado sus vidas y destinos a entidades superiores que, en las religiones naturales, eran los fenómenos de la naturaleza que no comprendían; más tarde personificaron estos fenómenos en el dios rayo, dios trueno, dios lluvia, etc. Hasta llegar a las grandes religiones monoteístas y es aquí donde arranca la propuesta: El hombre como un ser inteligente y creyente, con un Dios de amor que colma todos los aspectos de la existencia. El ensayo gira alrededor de la posición filosófica EXISTENCIALISTA, en particular del filósofo [[Karl Jaspers]].
¿Qué es el hombre? Esta es una de las preguntas básicas y permanentes de la filosofía y del filosofar. Tras ella vienen los interrogantes eternos: ¿Quiénes somos?, ¿De dónde venimos?, ¿Para dónde vamos? Y, a través de la historia del mundo y de la filosofía muchos seres humanos han tratado de dar respuestas. ¿Cuál es la correcta? Si existiera una verdadera y única solución a los interrogantes del comienzo pues la humanidad hubiera encontrado la [[Filosofía]] definitiva que resumiera todos los siglos de pensamiento filosófico; sin embargo, la búsqueda de las respuestas continúa porque las soluciones son tan diversas y variadas como el número de escuelas filosóficas y la cantidad de seres pensantes. A esto se agrega que la época, el entorno geográfico y humano, la cultura, la raza, la religión y otros elementos interfieren en la respuesta. También el punto de vista desde el cual el filósofo o el investigador quieren explicar al hombre, o, mejor, a la raza humana. (Se hace esta claridad porque hasta hace muy poco tiempo se hablaba del hombre como de una totalidad que abarcaba a todos los seres humanos y, ahora, se distingue, por razones de igualdad, a hombre y mujer; entonces, como el trabajo trata no de géneros si no de seres humanos, se va a utilizar indistintamente género humano, humanidad, raza humana y, porqué no, de vez en cuando el término hombre).
Para un acercamiento al ser humano debemos tener en cuenta desde qué ámbito: científico, artístico, cultural o social se enfoca el estudio porque para cada contexto podemos aplicar un saber distinto, porque no es lo mismo la humanidad vista desde un enfoque religioso que desde otro artístico, por ejemplo. De la misma forma se debe pensar si lo que se quiere estudiar son las manifestaciones emocionales de los seres humanos o su comportamiento social, si que también las diferencias entre lo que puede ser mentalmente y espiritualmente el ser humano de acuerdo con los parámetros de las diferentes disciplinas científicas y humanísticas.
Si se desea estudiar el ser como cuerpo únicamente, se puede hacer desde cualquiera de las ciencias médicas o biológicas: [[anatomía]], [[fisiología]], [[neurología]], etc. Y realizar un examen pormenorizado de cada una de las partes constituyentes de los sistemas y aparatos que componen la totalidad física del ente humano. Esto lo han realizado las ciencias médicas a lo largo de muchos siglos y, con el correr de los años surgen especializaciones en cada uno de los órganos; así encontramos cardiólogos, otorrinolaringólogos, pediatras, geriatras, traumatólogos, ginecólogos y un sinnúmero de personas que conocen y manejan sólo una parte de la parte física de ese ser que conocemos como el centro del universo. Cuando se enfoca a los seres humanos para un estudio de su [[alma]], [[espíritu]], [[mente]], [[sentimientos]], [[emociones]] y todo aquello que no se puede encontrar a punta de bisturí porque no es material, entonces las herramientas teóricas son muy diferentes: la [[sicología]], [[psicoanálisis]] y toda la gama de materias relacionadas; hasta la misma [[psiquiatría]] que pretende curar los padecimientos de la mente y del espíritu con fármacos y tratamientos en clínicas y centros especializados ; en últimas, lo que consigue es anestesiar los padecimientos de la mente enferma mas no curarla.
En una tercera instancia se puede enfocar el estudio de la humanidad como ser social. Ubicarlo geográficamente y analizar todos sus comportamientos con y ante otros seres de su misma especie, teniendo en cuenta variables como raza, religión, lengua y cultura.
De esto se encarga la [[sociología]] con todas las disciplinas auxiliares que permiten organizar un cuadro muy completo del ser social y ubicarlo en cuadros estadísticos y ensayos sociológicos. Pero, al final de este planteamiento surge una pregunta obligada: ¿Todos estos estudios, en conjunto y por separado, permiten entender, comprender, apreciar, identificar al ente humano? Definitivamente no; como totalidad, ninguna ciencia humana puede dar una apreciación completa de la raza humana como género porque su complejidad supera los conocimientos de sus propios congéneres.
Entonces, se requiere un estudio particular y sistematizado que aborde todas y cada una de las variables de este ser extraordinario y complejo que es cada ejemplar del género humano. Es ahí donde aparece la filosofía y, es también donde empieza otro problema: ¡Cómo responder la cuestión! ¿Qué es el hombre?
Volvemos al principio de este trabajo y se puede pensar que todo se convierte en un círculo vicioso; algo así como la típica pregunta. ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? y se puede cuestionar ¿Acaso no lo es?
Toda la historia de la filosofía está impregnada por la misma pregunta: ¿Qué es el hombre? Y en cada gran momento de dicha historia intenta una respuesta que se pudo dar por válida y satisfactoria durante mucho tiempo, hasta cuando otro ser pensante inquieto intenta una respuesta diferente y se vuelve a empezar, una y otra y otra vez, hasta el infinito. ¿Algún día tendremos la solución definitiva?, ¿Quién tiene la solución?, si es que alguien la tiene porque desde el lejano nacimiento de la filosofía en [[Grecia]] las preguntas son iguales y cambian las respuestas según la época y la región del mundo.
Ahora bien, lo que se pretende en esta exposición es una propuesta de acercamiento al ser humano desde un punto de vista de la FE y esta sólo se puede dar aceptando la presencia de Dios en todas las manifestaciones humanas. Y cuando aquí se nombra a Dios como ser supremo, principio creador de todo lo que existe, no se plantea un ser de una sola religión o pensamiento sino de una totalidad que abarca a toda la humanidad, incluidos los no creyentes o ateos. Se aclara que todos los planteamientos que se expresan en esta propuesta tienen su asidero teórico en el texto de Karl Jaspers: La Filosofía; pero, la autora expone sus aportes desde un punto de vista muy personal.
La idea de Dios ha estado presente en todos los pueblos de la tierra desde sus más remotos orígenes. En un principio los pueblos primitivos fueron politeístas sin excepción; tal vez el pueblo hebreo fue el primero en plantear un Dios único con todos los atributos: omnipresencia, omnipotencia, omnisciencia... pero, también los egipcios en un momento de su historia tuvieron un reformador religioso (Akhenaton) que planteó una religión monoteísta con un dios cuyo símbolo era el disco solar y que ocasionó una conmoción social y religiosa en el s XIV A de J.
Se debe tener en cuenta que las grandes religiones del mundo occidental son de origen oriental y conllevan comportamientos de las culturas que les dieron origen siendo este el mismo para las tres: El [[Cristianismo]], El [[Judaísmo]] y El [[Islamismo]] tienen raíces semitas y un origen común: Un Dios creador igual para las tres con una historia inicial idéntica y principios similares. ¿Qué las separa? ¿Cuál es la idea? Generalmente se acepta que existe un Dios todopoderoso que está vivo desde el principio de los tiempos y sabemos de El porque se ha revelado a los profetas y en esta revelación Dios es una realidad para el hombre, no en el pensamiento sino en la Fe, porque la existencia de Dios no se puede probar por medios científicos.
Todas las pruebas científicas son falsas, de donde se podría concluir que Dios no existe. Pero, así como no se puede probar la existencia de Dios por medio de las ciencias, tampoco se puede probar su inexistencia y esto es así debido a que Dios no es un objeto tangible que se pueda medir y como no se pude medir, tasar, pesar, percibir por los sentidos, no se puede convertir en un objeto del saber y no es demostrable. Cuando se afirma que todo lo creado por Dios es bueno, surge una pregunta, por lo general maliciosa y malintencionada: ¿Y... porqué en el mundo hay tantas cosas feas, desordenadas y malas?, entonces, aparece la idea del demonio o espíritu malo, si se prefiere, él también poderoso e inmortal y enemigo de Dios. ¿Significa que hay dos dioses, uno bueno y otro malo? No, lo que sucede es que el mundo no está terminado; sigue un proceso de transformación y nuestro conocimiento del mundo no es total y sólo podemos concluir unas cosas del mundo de otras y esta carencia es lo que se conoce como la imperfectibilidad del mundo.
Todas estas fallas son las que llevan a conclusiones erradas por lo precipitadas. En este punto aparece la idea de libertad que no es más que la existencia del ser humano y la certeza de dicha existencia; si esta encierra en si misma la existencia del ser de Dios se debe aceptar que la libertad y Dios son inseparables y la negación de una es la negación del otro porque “Dios existe en mi en la medida en que en la libertad me vuelvo realmente yo mismo”.
Ahora bien, la idea de Dios no es igual para todos; cada cultura, cada religión y, porque no, cada filosofía tiene una concepción diferente de la divinidad aunque coincidan en algunos aspectos, la mayoría de las veces los más importantes. La verdad absoluta no es la misma para toda la humanidad y, de pronto, se torna muy cercana en las mentes de los creyentes que pertenecen a una de las religiones judeo-cristianas. Lo que Dios es en realidad, debe serlo en una manera absoluta y no únicamente en la manifestación del lenguaje histórico de los hombres. En la tradición cristiana la conducta verdadera relativa a Dios se sostiene en tres requerimientos bíblicos con fuerza de ley: “1-No te harás imagen ni símbolo alguno. 2-No tendrás otro Dios fuera de mí. 3- Hágase tu voluntad”.
El primero, “No te harás imagen ni símbolo alguno” quiere decir que Dios es invisible, inimaginable e inconcebible y no hay ningún símbolo que pueda representarlo pero, este requerimiento ni siquiera se cumplió por completo en el Antiguo Testamento.
El segundo requerimiento, “No tendrás otro Dios” profundiza en la idea de que sólo existe un Dios y la vida de los seres humanos está centrada en la Unidad de Dios y es excluyente para otras divinidades, además de que da a la existencia su esencia real.
El tercero, “Hágase tu voluntad” nos pide inclinarnos ante lo incomprensible y tener Fe incondicional en ese Ser Supremo hasta el punto de aceptar absolutamente todo lo que venga de Él. Sin embargo, se debe tener en cuenta que la Fe tiene mucho de intuición y esa Fe que hace que se crea en Dios quiere decir que se debe vivir de algo que no es tangible en el mundo y por lo tanto extraño a dicho mundo. “La Fe es una posesión”, y aquí se hace énfasis en esta Fe, con mayúsculas porque debe ser sin medida y sin restricciones.
Se dijo que la Fe debía ser sin restricciones y eso quiere decir sin medida y sin condiciones; los primeros cristianos llegaron al límite de la Fe incondicional: dar hasta la vida por ella en casos extremos, perder la existencia terrenal, abandonarse a la voluntad de Dios porque vivieron en virtud de su obediencia. Esta Fe tan desmedida presenta el requerimiento incondicional y el ser humano debe sentir que este requerimiento tiene su origen en si mismo y debe sentirlo como el requerimiento que hace su verdadero yo a su propia existencia porque lo incondicional no es lo que se quiere sino aquello desde lo cual se quiere y tiene sus propias características: “Lo incondicional no es una esencia sino una resolución personal con la cual yo me identifico. Existe sólo en la Fe. Lo incondicional no tiene tiempo en el tiempo”. Y terminemos esta parte de la propuesta diciendo que “únicamente lo incondicional del bien llena de contenido los meros deberes, puede acendrar hasta la pureza los motivos morales y logra disolver la voluntad de aniquilación del odio”.
Cuando yo amo algo quiero que sea realidad y esta realidad no puede ser sin amarla. Ahora bien, el ser humano como ente de Fe debe, incondicionalmente, aceptar que existe un Ser Superior, un Poder Superior inmaterial y que sobrepasa las leyes científicas inventadas por los hombres porque este ser es científicamente indemostrable desde el instante en que sobrepasa los límites humanos que son finitos. En contraste con la Fe absoluta, total, plena, se presenta la antítesis: La incredulidad.
A continuación se exponen los principios de la Fe para contrastarlos con los enunciados de La incredulidad; aclarando que no se trata de la Fe religiosa sino de la Fe filosófica.
“Principios de la Fe filosófica”:
- Dios existe.
- Existe el requerimiento incondicional
- El hombre es finito e imperfectible.
- El hombre puede vivir bajo la dirección de Dios.
- La realidad del mundo tiene un evanescente entre Dios y la existencia.
“Enunciados de la incredulidad”:
- No hay Dios. Sólo hay mundo. El mundo es Dios.
- No hay nada incondicional. Los requerimientos están sujetos al uso, el hábito, la obediencia, etc.
- Existe el hombre perfecto porque, igual que el animal, se puede educar.
- No existe la dirección de Dios. El ser humano tiene la capacidad de auto-dirigirse.
- El mundo es todo. Su realidad es la única y verdadera.
Esta propuesta conlleva que los seres humanos acepten en su existencia un poder superior con todos sus atributos: omnipotencia, omnipresencia, omnisciencia y posean una Fe incondicional. Desde el mismo momento en que se presente la incredulidad Dios pierde su esencia desde este punto de vista y la humanidad tiene que buscar otros caminos en su búsqueda incesante de la verdad. Una inmensa cantidad de seres humanos abrazan el cristianismo y, en conjunto, son mayoría ante las demás religiones.
[[Hegel]] dijo en alguna de sus obras: “...toda la historia va a parar a [[Cristo]] y procede de él. La aparición del [[Hijo de Dios]] es el eje de la historia universal”. Si se acepta este postulado, quedarían excluidas de nuestra propuesta innumerable cantidad de personas que se quedarían excluidas de esta propuesta. Entonces, parafraseando el enunciado anterior se podría afirmar que “Todo proviene de Dios y va a parar a ÉL” (Afirmaba [[Schopenhauer]]).
En esta forma se incluyen los representantes de toda la humanidad en esta propuesta de acercamiento al hombre desde el punto de vista de la Fe en Dios. Para concluir, a partir de muchas ciencias humanísticas se han hecho propuestas para un acercamiento a la concepción del hombre y no existe ninguna con carácter definitivo, entonces, esta es válida porque, a pesar de no ser completamente original, y no creemos que ninguna lo sea, plantea una alternativa para muchas personas que no son filósofas ni gustan de filosofar pero son creyentes con una Fe muy grande , incondicional y verdadera, muy de acuerdo con algunos de los postulados del libro LA FILOSOFÍA de Karl Jaspers, que sirvió de base teórica para desarrollar las ideas que acabo de exponer como alternativa a un acercamiento de la concepción del hombre.
Sin más, espero que este ensayo cumpla con los requerimientos que lo motivaron y, aunque no original (ya lo dijo un filósofo: “nada hay nuevo bajo el sol”), si por lo menos que sea novedoso como propuesta y motive ensayos y trabajos mucho más profundos sin perder de vista que el tema es infinito y, mientras existan seres pensantes sobre el planeta las preguntas clásicas de la filosofía se perpetuarán hasta el fin de los siglos con respuestas tan variadas como pensadores habiten este mundo.
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