Putana lo sigue, ingresan por la puerta principal, eso si es raro. Una chica con vestido azul, delantal blanco y cara de recién asustada le regala una rosa roja.


-Madame


Eso está mas raro aún. Continúa por el salón principal hacia la sala. Un veterano con corbatín, traje de pingüino y chaleco a rayas la saluda con una inclinación de cabeza. Ella se extraña pero corresponde a su saludo. Ingresan en un basto salón embebido de regias pinturas, lámparas, hermosas alfombras y finos muebles. Ella ya estaba acostumbrada a estos “lujos”. Atraviesan el salón hasta el fondo. El que va al frente se detiene junto a una suntuosa butaca cercana a un gran ventanal. voltea.  Por primera ves sonríe.


-Adelante ese es tu asiento.


Un escalofrío la recorre por entero y obedece. El se inclina, toma su mentón con una mano, posa su rodilla derecha en el piso y le dice:


-Descansa... Mamá.

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