La esperanza falleció 
Me muero de un dolor profundo,
de un dolor que sale
desde las entrañas.
Me muero por un dolor ajeno,
que ahora es de muchos.
Me muero de las lágrimas
que se originan en la aberración
inexplicable y salvaje del secuestro.
Me muero de ver
cómo la esperanza falleció.
Malditos todos;
inhumanos y crueles,
hijos del demonio,
seres sin razones, ni amenes.
Malditos, crueles e imbéciles;
¿cómo han matado la esperanza
de quienes por tantos años
agonizaron en la noche,
para nacer al amanecer,
solo, con la única esperanza
de volverles a ver?.
(El dolor del secuestro)
¿Cómo?, ¿por qué?
¿Con qué derecho
se apropian de la vida de extraños
y justifican lo inexplicable?.
Con qué argumentos
estúpidos de poder,
y tantas sandeces
que nadie las quiere creer,
han sembrado
la tragedia y el dolor
en el alma de tantos
que como yo,
no entendemos por qué
la esperanza falleció.
Ustedes;
señores poderosos
de la tragedia y la insurgencia
asesinaron a tantos hombres
de noble conciencia.
Reflexión:
La culpa no es del sillón; sino de la casada infiel.
los malhechores no son los que les rescatan;
son aquellos que les arrebataron su libertad y
Honor.