Silencios de pudor 

Una vez más te vi;
después de tanto tiempo,
estabas aterrorizado de miedo;
temblabas como un niño,
tus manos palpitaban como tu corazón,
y el pudor en tu cara delataba
cuanto te ocasionaba mi presencia.
Una vez más; ese último abrazo
traspasó mis huesos
y evocó a mis recuerdos
cuanto me amaste.
Qué irónico es el destino,
tú aún muriendo por mí,
tú aún soñando con lo imposible,
y yo sintiéndome tan poco anhelada,
amada y deseada.

 

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