La política
Lo más fácil es comenzar por este tema. No hay país en el mundo donde la palabra político no sea, al oído del pueblo, sinónimo de corrupción. A nivel global hay desconfianza del pueblo hacia sus líderes, desinterés de los gobiernos por la situación real de sus súbditos. Las noticias que vemos en la televisión o escuchamos en la radio, referente a la política, se limitan a dos cosas: escándalos alrededor de los hombres de la polis y/o el enaltecimiento de su imagen. Nótese que en ningún caso se demuestran sus acciones. Es más: nadie conoce en realidad qué es lo que hacen, cómo dirigen y qué han realizado para cumplir sus promesas para con el pueblo. La corrupción, el clientelismo y la deshonra son el pan de cada día en las oficinas del gobierno y el pueblo ha perdido la fe en sus gobernantes. La gran mayoría de los que quieren reemplazarlos y ocupar su puesto, enlodan (con razón y sin ella) la imagen de los “líderes”, sacan los “trapos sucios” al aire, y prometen al pueblo lo mismo que los que en este momento están en el poder. A cada momento nacen nuevos grupos políticos que pretenden llegar al poder y dividen aun más a la opinión pública y debilitan al estado y la nación, al punto de que ya no se sabe qué es un partido político, quién en realidad gobierna el país y, lo peor de todo, quién es el que de verdad es bueno. Y esto es a un nivel nacional (de cualquier país).
A nivel internacional, la política es: “ellos son los malos – nosotros los buenos”. Esta era la consigna siempre, pero había bases para demostrarlo. Hoy, después de las acciones que han tomado los gobiernos (supuestamente ejemplo de la democracia y libertad), para cuartar la libertad y el derecho a la vida de los seres humanos, el hombre ha perdido el rumbo. Lo único que vemos (gracias a la [[globalización]]), es el interés económico que hay detrás de cada decisión a nivel internacional. Si por lo menos estas acciones beneficiaran de alguna manera al pueblo, podríamos resistirlo; pero es más que evidente que estas decisiones únicamente benefician a los que están en el poder y a las gigantes multinacionales que los pusieron en él. La fe en los gobernantes se ha perdido y es el reflejo mismo de lo que sucede internamente en los países. (Para la muestra, las elecciones presidenciales en [[Estados Unidos]] más parecen una carrera de galgos, detrás de una presa. Acusaciones contra otros países, promesas sin fondo ni posibilidades de cumplir, “descubrimientos” de pecados pasados, acusaciones mutuas, análisis de lo que visten y comen, a qué iglesia van, si quieren o no a los niños y lo “santos” que han sido desde que su madre los parió. ¿Y dónde está el pueblo al que supuestamente van a dirigir?).
La democracia es mundial. Pero Andrei Belianin escribió una vez: “En el Cielo hay un Reino; en el infierno, democracia”.