La pérdida del rumbo

¿Se han fijado que la tasa de suicidios a nivel mundial se ha disparado de una manera absurda?

Los grandes científicos, psicólogos, pensadores e “iluminados” tratan de buscar una explicación a este fenómeno, y dan justificaciones tan absurdas como “la presión de la sociedad”, la “influencia de los juegos violentos” y “la falta de atención”, entre otras.

Lo que sabiamente callan estas eminencias, es que lo anterior es consecuencia directa de lo descrito anteriormente. El hombre ha perdido su identidad y por ende se siente solo.

Este sentimiento equivale al de un preso en la cárcel. Un convicto tiene dos formas de sobrevivir en una prisión: convertirse en lo que lo rodea o morir. Patética la semejanza a la vida del ser humano “libre”, en el día de hoy. Insisto en que nuestra “democrática libertad” se ha convertido en nuestra prisión y cada uno nos encontramos en celdas individuales, con rejas de vidrio que no nos atrevemos a romper. Contesten la siguiente pregunta a ustedes mismos: ¿alguna vez el pensamiento de quitarse su propia vida ha cruzado por su mente? Estoy seguro que en la mayoría de los casos la respuesta será afirmativa. Esto se debe precisamente a la pérdida del rumbo en la vida y un sinsentido de la misma. El ser humano no encuentra felicidad en lo que nos ofrecen a diario y ha dejado de sentirse como tal.

No quiero ampliar más este aparte, pero si quiero dejarles la siguiente pregunta, antes de continuar: ¿es posible salir de esta trampa, hecha a la medida de nuestros oscuros deseos y justificación a nuestras propias acciones?