A modo de conclusión
Con el anterior análisis, estoy más que seguro que aquel del que habla la [[Biblia]] y diversos libros sagrados, ya está en el escenario mundial, moviendo los hilos detrás de las cortinas. El hombre ha llegado a tal nivel de zombificación y pasividad, que lo aclamará sin pensarlo dos veces, el día que decida quitarse la máscara y subir al poder.
Los hombres y mujeres en Nikolskoie no estaban equivocados en eso. Pensaban que en Mayo él llegaría, pero él ya está aquí. Y sólo tomará el poder cuando nosotros ya estemos en sus redes y no tengamos forma de zafarnos.
Los diferentes estudiosos de la Biblia, teólogos y “sabios”, nos dicen que nos daremos cuenta, que estemos tranquilos, que ellos nos avisan, que podremos burlar al Anticristo. Señores: ¡abran la mente! Resulta que este personaje también sabe leer. Él es el Antagonista de Dios y de bobo tiene bien poco. Sabe que la mayoría de nosotros encuentra el consuelo de que los intérpretes de las letras sagradas sabrán interpretar las señales, y se contenta con dejar pasar el tiempo. Él no tiene afán. Ha esperado miles de años: ¿qué puede perder si deja que pasen cinco o diez más? Y lo hará, hasta que el hombre pierda toda la confianza en las profecías y las señales.
Para los que digan que estoy loco, deliro o soy fanático religioso, les respondo que no soy ninguno de los anteriores. Tan sólo que veo lo que ocurre alrededor, escucho lo que sucede en el mundo, trato de utilizar (en poco porcentaje) la materia gris que el Señor me dio, y me aterro de lo que sucede: de la ceguera y necedad de muchos seres humanos en el planeta tierra. “El que tenga ojos, que vea; y el que tenga oídos, que oiga”. Pero para lograrlo, hay que apartar los ojos y los oídos de la trampa que nos tiendes los medios masivos de comunicación, nuestros “queridos” gobernantes y la sociedad misma que nos empuja contra las rejas.
Sólo miren lo que ocurre a su alrededor y se darán cuenta.