La masificación

Hoy el hombre se ha convertido en un medio para el que está detrás de las cortinas, dirigiendo el poder. ¿Quiénes somos para ellos? Tan sólo un número más que le puede generar beneficios. La parte humana (que tanto se pregona – pero que no se aplica), ya no tiene relevancia. Me aterra pensar en la cantidad de muertos (más de 71.000) y heridos (más de 5’000.000) que dejó el terremoto en China, que no ha conmovido a la mayoría de los habitantes del planeta. Tan sólo son una noticia pasada para los medios, quienes ya dejaron el hecho a un lado. Los seres humanos hemos perdido nuestra identidad y personalidad, convirtiéndonos en “masa”, que funciona de acuerdo a cómo la dirijan.

Gritamos, voz en cuello, que esto no es verdad. ¡Somos libres! ¡Vivimos en una democracia! ¡Podemos hacer lo que queramos! ¿De verdad? ¿De verdad creen que pueden hacer lo que quieran? Nuestra libertad ha sido coartada de tal forma, que ni siquiera nos damos cuenta de ello. A punta de amenazarnos con perder nuestro ilusorio bienestar (el trabajo, la vida, quedar enfermos, sin papeles, sin pasaporte, sin nuestro carro, sin el permiso de conducir, sin vivienda, con impuestos, con sanciones, con leyes, con contraleyes, con abogados, con terror, con terrorismo, con asesinatos, con desinterés, con patriotismo, con odio, con otras culturas que quedan a miles de kilómetros y nada tienen que ver en nuestro diario vivir) nos han sumido en el miedo de la supervivencia. Ya que el hombre hoy no vive – sobrevive, y lo hace en masa y contra la masa. Es una lucha del más fuerte y si hay que pasar por encima de cadáveres para sobrevivir – se hace. Y lo peor de todo, está bien visto por los demás (y hasta con envidia): “Es que ese sabe lo que quiere y hace lo necesario para conseguirlo”, decimos y tratamos de imitarlo.

Los medios nos muestran a estos personajes como ejemplo. Nos llenan la cabeza de realities con la falsa ilusión de que el dinero está a la vuelta de la esquina y que en él está la felicidad. Si eso fuera cierto, ¿por qué los ricos NO son felices? ¿Por qué los que tienen el poder, la fama, la gloria se pierden en las drogas, el alcohol y tantas otras plagas que nos acosan hoy? ¿Y por qué nosotros los idolatramos y tratamos de imitarlos y seguir su camino? Para la muestra, tan sólo recuerden a [[Britney Spears]]. Ella no es la primera y no será la última.

Nos han convertido en masa a tal punto, que la mayoría de nosotros corremos del trabajo al televisor porque van a pasar la novela del momento. ¿Conocen a alguien, en la vida real, cuya vida transcurra de este modo? Vamos al almacén de cadena del momento, porque nos han metido en la cabeza la idea de que lo que nosotros necesitamos está ahí. Y compramos, compramos, compramos y compramos. Nos metemos en deudas gigantescas con los bancos para adquirir cosas que en su mayoría usaremos una vez en la vida (si es que la usaremos del todo).

Y esto es tan sólo el principio.

Podría escribir una disertación bastante amplia sobre toda la basura que hoy en día nos obligan a comprar y utilizar, de los miedos que nos meten en la cabeza, del terror de la vida, del campo y del sinsentido de la existencia del ser humano moderno. No obstante, me limitaré con el resumen: la famosa libertad, que tanto pregonan nuestros líderes y la palabra que nosotros repetimos como papagayos bien entrenados, hoy, no existe. Nos inducen qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo. Y se han vuelto tan hábiles en el tema, que ni siquiera nos damos cuenta.