Tras disfrutar de la majestuosa visión y cruzar el puente, Antonio fue recorriendo su camino identificando todos los monumentos asignados y realizando las fotografías de rigor.


Para comer paró en un restaurante de la ruta turística. Estos establecimientos poseen la imagen estereotipada que tienen en el extranjero de España a base de flamenco, toreros, bandoleros y abanicos. Desde luego, no se les puede negar su genuino encanto y si no que se lo pregunten a los turistas.


Después de comer, con la solana de la tarde, daba mucha más pereza proseguir con su labor. Ahora entendía que la siesta, en estas tierras, no era un capricho sino toda una necesidad; a esas horas hasta las lagartijas huyen de castigo del sol. Los rayos reflejados por el blanco inmaculado de las paredes encaladas no hacían más que potenciar la presencia del agobiante sol.


Lo bueno que poseía esta parte de la ciudad era sus angostas calles las cuales, en su estrechez, no dejaban que el sol se adueñara totalmente de sus paredes, dando un respiro al caminante permitiéndole gozar de las acogedoras y frescas sombras.


El rojo y amarillo de las flores de los balcones, patios y rejas añadían un toque de color que contrastaba con el blanco inmaculado dominante en las paredes.


Realizar este mismo recorrido en el mes de julio o agosto podría ser mortal. Si se hallase más cerca del parador, habría ido derecho a echarse la siesta y continuaría después con el turismo. ¡Pero es que no existía ni un taxi circulando por las calles anchas que permitían el tráfico rodado!.


Le faltaban pocos monumentos, sólo quedaba llegar a la iglesia del Padre Jesús, desde allí al Templete de la Virgen y dejarse caer todo recto en dirección oeste hacia la plaza de toros. A unos cuantos metros de ésta, en la plaza España, se encontraba ubicado el parador. En cualquier caso, más tarde, si le venía en gana, podría descansar un rato en los jardines de la Alameda y apreciar, por sí mismo, si realmente la vista desde el balcón del mirador era tan espectacular como había escuchado comentar en el puente.