-En primer lugar, me tiene que permitir que nos aseguremos que usted es quien dice ser. Debemos realizar las comprobaciones de rutina. Espero que lo comprenda. ¿Podría dejarme un momento su documento de identidad por favor?.


Antonio sacó el carnet de su cartera y se lo entregó al inspector. Éste, tras darle un rápido vistazo, comenzó a tomar nota de los datos personales.


     -¿Es ésta su dirección actual?.


     -Sí.


     -¿Cuál es su número de teléfono?.


     -6021963 de Barcelona.


     -¿Le importaría que llamase ahora y que alguien que viva con usted nos refrendara la información?.


     -Eso no es posible porque vivo solo.


     -Entiendo.... ¿No hay ningún familiar o amigo que viva cerca de usted con el que pudiésemos contactar directamente?.


     -No, lo siento.


     -Bueno, no importa, haremos las comprobaciones en el ordenador de la comisaría, sólo que si hubiese vivido alguien con usted, hubiera sido mucho más rápido y directo. En fin, tenga su carnet, ya he tomado todos los datos que necesito, gracias.


     -Entonces.... ¿Qué debo hacer? -preguntó con curiosidad Antonio.


     -En principio esperar a que contacten con usted y le den instrucciones.


     -Y.... ¿Qué haré?. ¡Entregar el dinero!.


     -Sí, por supuesto, el dinero... Los secuestradores quieren que se realice el pago en varias entregas, unos cuantos miles de euros en cada una. Hemos preparado unos paquetes precintados y cerrados con cierta cantidad en billetes de cien, doscientos y quinientos euros. Cada uno de ellos no abulta más que un ladrillo pequeño.


Después de cada entrega le proporcionaremos un nuevo paquete.


     -Supongo que no contendrán ninguna trampa o dispositivo que supongan un peligro para mí –comentó Antonio receloso.


     -No, por supuesto que no, los paquetes están limpios. ¡Se lo garantizo!. Tendremos que tomar medidas de precaución para hacer un seguimiento a distancia puesto que estaremos fuera del campo de visión. Le rogaría que me dejase las llaves para poner en su coche un pequeño dispositivo de radio camuflado que informe, en cada momento, sobre su posición. Es una especie de localizador.


     -Aquí están –dijo Antonio haciendo entrega de las llaves.


El inspector hizo una seña y, acto seguido, se aproximó otro hombre que se encontraba pululando por allí. Éste tomó las llaves desapareciendo en un abrir y cerrar de ojos.


     -Mientras colocan el dispositivo, le voy a explicar como va a funcionar la operación. Los secuestradores, posiblemente, se pondrán en contacto con usted durante el día de hoy o mañana y le indicarán el punto de entrega del primer paquete. Por favor, ruego que hasta entonces se quede localizable en el parador. Cuando se hayan comunicado con usted y se encuentre fuera de las miradas de los posibles curiosos, de una forma disimulada, nos llama por este teléfono móvil que le entrego. Ya está preparado, sólo tiene que seleccionar la llamada anterior, llamarnos y decirnos hacia donde se dirige. Cuanto antes nos los diga mejor, pero por favor, intente hacerlo con disimulo, puede que le estén vigilando. ¿Está claro?.


     -¿Y si necesito ayuda o pasa algo raro?.


     -No se preocupe, nosotros estaremos cerca. No obstante, tenga este dispositivo.